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miércoles, 21 de enero de 2009

Aquellas aventuras de la vida me conducen al reencuentro… (final)

Observar su traducción. Nos propusimos organizar un viaje de fin de curso. Para ello pusimos todo nuestro empeño en organizar alguna fiesta y demás como medios financieros para la obtención de beneficios.
Hacia el mes de marzo montamos un festival que denominamos “Concierto Monstruo” cuya principal atracción era ver actuar a nuestros queridos “Teenagers”, que, dicho sea de paso, tenían un éxito fuera de lo común, y, a la vez, hacer la presentación oficial de la madrina de C.O.U. . Las cosas salieron bien en todos os aspectos.
Éxito de festival. Éxito económico (el ticket 100 pts.). Todavía deben resonar los comentarios...
En fin, solventada la barrera monetaria surgió la incertidumbre. El curso avanzaba y este era el último que compartíamos, por lo que, en votación democrática, decidimos recluirnos en un refugio allá en Sanabria, en el que pudiéramos gozar plena y libremente de la recíproca compañía de los cuarenta y tres sin ningún tipo de intrusos salvo el sacerdote Chema, a quien apreciábamos por su gran tolerancia.
Para describir los sucesos sería preciso otro capítulo y, aún así, no me veo capaz de conseguir transmitir los sentimientos que nos unían. El “Safari fotográfico” preparado plasmará suficientemente los acontecimientos.

Sólo quiero añadir que recuerdo C.O.U. con añoranza, siendo consciente que este era el resultado del almacenamiento y acumulo de lo mejor de los que habíamos vivido en aquel colegio. Recuerdo con orgullo ese año de mi vida. Como dice un buen amigo nuestro “aquel C.O.U. tenia magia” y yo añado “magia a la que los doscientos y pico habíamos contribuido”.

domingo, 18 de enero de 2009

Aquellas aventuras de la vida me conducen al reencuentro… (2ª parte)

Ignoro cuantos llegamos a compartir curso. Los aproximadamente doscientos que empezamos en segundo de bachiller del año sesenta y seis, los que se sumaron con posterioridad trasladados de las Universidades Laborales de Alcalá y Coruña, internos y externos incorporados a lo largo de otros cursos y algunos más, ¿calcularía hasta doscientos cincuenta ?. Puede ser. Aunque ahora no importa.

El hecho es que el número total de alumnos de C.O.U. era de cuarenta y tres.

Pero, aquel C.O.U. iba a ser un año académico insólito.

Su biosfera y su entorno rezumaban un aroma especial, mezcla de presente y de pasado. De un pasado que se nutria de las vivencias de casi doscientos cincuenta alumnos embarcados en una aventura llamada adolescencia en un internado. Y en la travesía doscientos y pico menos cuarenta y tres se apearon por distintas causas en diferentes puertos. Sin embargo su afecto, su amistad, su vitalidad, sus experiencias compartidas, ....formarían parte de nosotros el resto de nuestra vida. De tal manera que una selección natural de ideas y experiencias, en lo que viene a llamarse la fase de maduración, asomaban en nuestras personalidades.

Concluyendo cabría decir que, si bien éramos sólo cuarenta y tres, se podrían presentir en el espíritu de la clase más de doscientos y pico. Si todo ello lo aderezamos con solidaridad, sentido de la justicia social,... en distintas proporciones y mucho, mucho, mucho compañerismo obtendremos una imagen bastante aproximada del C.O.U. 71-72 del Rey Fernando.

Continuará...

viernes, 16 de enero de 2009

Aquellas aventuras de la vida me conducen al reencuentro… (1ª parte)

Escrito en Barcelona el 20 de mayo de 2001

Homenaje a mis compañeros del Rey Fernando

Septiembre de 1971. Inaugurábamos C.O.U. en el Rey Fernando, y en aquella ocasión, en toda España, gracias al nuevo plan de estudios que determinaba la desaparición de Preuniversitario.
Como cada año las primeras conversaciones solían girar entorno de los compañeros ausentes. Año tras año nos habíamos reunido allí hasta que un curso algunos amigos se desvanecían sin que, posiblemente, nos volviésemos a encontrar. El cariño profesado y los “buenomalos” momentos pasados juntos brotan espontáneamente en nuestra memoria para ser revividos con alegría, satisfacción y entusiasmo. Es ahora cuando, después de los años, una realidad hasta hace poco impensable se va a materializar. Así pues, en el mejor o el peor de los casos treinta años después…

“Velar se debe a la vida de tal suerte que viva quede en la muerte”

<< ¿Y Pepito García? ¿No está? No puede ser... Pepito era... Pero si…Yo no sabia que.... >>
Así pues, poco a poco confirmábamos retrasos por ausencias, alejamientos o abandonos. Aquellos buenos amigos, insustituibles en el momento, habían dejado el colegio.
La experiencia nos había enseñado a transigir. Mi padre me decía que una de mis cualidades era conformarme y sacar partido a los recursos del momento. Me parece que eso se aprende a costa de golpes y necesidad de continuar. El ¡Qué remedio te queda!.
Continuará...

sábado, 3 de enero de 2009

Un historia triste (final)

Tiempo totalizado: “Veinticinco minutos”. Me sobraban cinco. Había quien prefería más cama retrasando al máximo el momento de levantarse. Avancé hasta el fondo de aquel austero pasillo mientras observaba como mis compañeros acababan sus faenas presurosamente. Pronto se escucharía el timbre o las palmadas del cura, que se alternaban a libre albedrío, para formar filas y bajar.

Al llegar al final me entretuve mirando por la gélida ventana de carpintería de aluminio. Tenía dos compañeros a mi lado. Habían optado por levantarse temprano o dejar sus tareas para otro momento. En frente una torre de telecomunicaciones estaba siendo reparada. Un equipo de tres trabajadores con su mono azul trajinaba en el interior del enorme enjaulado metálico. Se encontraban a una altura semejante a la nuestra. De repente uno de los obreros se despeñó por el interior. Una caída sinuosa, rebotando de un travesaño a otro, golpe tras golpe y, así, hasta el duro y letal suelo.

Aquella jaula metálica con toda su altura no tuvo piedad con aquel operario. Le aprisionaba y en su huida le golpeó con toda su violencia hasta mostrarle su cruel y mortal fondo.

Sonaron las palmas. No podíamos reprimir nuestra curiosidad por aquel pobre desconocido. Era la comidilla en las filas y en el aula en tiempo de estudio. Dado nuestro origen pudiera tratarse de cualquier imaginario familiar. Por tanto, lo percibíamos casi como si fuera nuestro.

Finalmente, los superiores nos advirtieron de su muerte. Recapacitamos sobre él y sus familiares. Llegamos verdaderamente a sentirlo.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Una historia triste (1ª parte)

Escrita en la ciudad Condal el 13 de mayo de 2001

Si dijera quinto curso nadie me iba a creer. Y tendrían razón. No estoy seguro de la cronología de los hechos. Dada su importancia más de uno recordará o memorizará a través de lo que voy a narraros.

Por mi parte conservo su imagen tan nítida, que podría responder a detalles si alguien me preguntará. Es más, creo que llegó a influir positivamente en la especialidad a la que me vengo dedicando desde el año ochenta y siete.

Era un frío miércoles de invierno. Un suave celaje recorría los desnudos patios que rodeaban el San Fernando. El largo y gris altavoz situado en la mitad del pasillo de la séptima planta desgarró unas estridentes notas.

Había llegado la hora de levantarse. En un salto bajé de la litera. De pie me quite el pijama y raudo tomé mi albornoz dispuesto a llegar el primero a la segunda ducha del primer lavabo de la derecha. Por una sinrazón era la que más frecuentaba. Tres, cuatro, cinco minutos de ducha caliente a la que todavía no he podido renunciar. El champú, el gel de baño y el agua caliente constituyen mi tríada y antepuerta a la vida real. Volví a mi cuarto. Me vestí. Me limpié los zapatos. Hice la cama procurando estirar mucho la colcha para ocultar las arrugas formadas por las sabanas y mantas. Retorné de nuevo al lavabo. Me lave los dientes y me peiné.

Y de nuevo a la habitación. Dos literas y una cama. Recogí los calcetines de encima del radiador, lavados la noche antes y sorteé la cama individual para alcanzar la puerta corredera de mi armario. Puse los calcetines en el cajón elegido. Había acabado mis tareas matutinas.

Continuará...

domingo, 23 de noviembre de 2008

El bautismo del miedo (final)

Ahí, amigos, Don Gárrulo pisó mierd.. Cometió un error, pero no un error cualquiera, sino el error.
Diferénciese un error de “el error”, interpretado como el hecho de acometer, agredir o rechazar a uno de nosotros.
Si el blasón enarbolado era el respaldo, la ayuda y la protección, sinónimos todos ellos de una solidaridad sentida y asumida el mayor error es la provocación, porque la respuesta está garantizada. Entre nosotros, amigos y compañeros de curso, obsérvese los mayores del colegio y el ejemplo para el resto de alumnos, éramos extremadamente diligentes ante cualquier atropello a uno de los miembros, hallándonos siempre prestos a desplantes y retos. Podría decirse: actitud de defensa y ataque permanente.

Cuarta vez. “En el nombre del Padre....”. Algunos de la derecha se abstuvieron. A Don Gárrulo se le escapaba la situación de las manos. “Ud. También. Quédese después de las oraciones”.
Quinta vez. “En el nombre del Padre....”. Más silencios en el mismo sector. “A ver esos valientes. Si creen que no se debe rezar que den un paso al frente...”. Recuerdo con emoción que el primero en dar un paso al frente fue nuestro buen amigo Navas. El, convencido y convincente, dio un paso seguro y firme. Pasaron unos segundos, treinta posiblemente. Navas estaba sólo. Los demás dubitativos, entre el recelo y la lealtad, debíamos demostrar que también éramos fidedignos, así que, pese a todo, primero unos y después otros dimos el paso al frente.
La lealtad por encima del miedo.
La solidaridad por encima de la beca.
Habíamos ganado otra batalla. Una de las más importantes, aunque en su momento no lo parecía. La respuesta espontánea y responsable con uno mismo y sus creencias e ideales, independientemente del quien y el cómo, que tantas veces conviene dar para sentirse nuevamente... o como le gustaría conservarse.

jueves, 20 de noviembre de 2008

El bautismo del miedo (2ª parte)

Por la señal de la santa c....” epilogo de la comida, que concluía en un “Pueden sentarse”. Las mesas, distribuidas en tres filas, central y dos laterales, junto a las ventanas exteriores e interiores del ala. Rompiendo la uniformidad de esta última la tarima a la que ascendía (“Gloria in excelsis deo”) el superior salesiano confinado aquella semana a comedores y desde la que dirigía las oraciones y las buenas noches en su momento. No recuerdo el encargado de esta misión en aquel entonces, por lo que, si me permitís, le llamaré Don Gárrulo.

No alberguéis dudas. A pesar de que cuando la ocasión merecía era Don Félix quien bajaba solicito del refectorio comunal para llevar a cabo su soberbia plática, en aquella época ya no se hallaba entre nosotros, sino trasladado a La Coruña (o debo decir a A Coruña).

Aquel mediodía, al acabar de comer, iniciamos las habituales oraciones de gratitud etérea. Don Gárrulo, tras picar de palmas, ansiadas por más de uno con el animo de disfrutar media horita de recreo antes de las opiáceas clases de la tarde, iniciaba la rutinaria plegaria post-ingesta.

En el nombre del Padre....”. De pie, junto ala arista de la mesa de seis lados, inclinábamos nuestra hexagonal cabeza, con la mirada en ninguna parte y el pensamiento allende del contexto, algunos gesticulaban balbuceando palabras mecánicamente.

Don Gárrulo, advirtiendo que una mayoría no rezaba procedió de nuevo “Bendice Señor los alimentos que acabamos de tomar...”. . Quizá alguna voz más se unió a la fiesta, pero...Don Gárrulo no estaba suficientemente satisfecho. “Los señores de la derecha no rezan......”. El quería oír todas, absolutamente todas, las voces al unísono.

Tercera vez. ...” para mantenernos en vuestro santo servicio.” “Ud. Don....No ha rezado. Quédese conmigo al acabar las oraciones”.

Continuará...


domingo, 16 de noviembre de 2008

El bautismo del miedo


Carta escrita en Barcelona el 6 de mayo de 2001

La solidaridad por encima de todo.

Convendría en que los hechos acaecieron cuando cursábamos quinto. Ese prodigioso quinto curso de bachiller que según parece tanto dio de sí.

La concurrencia a los comedores siempre era precedida de la formación de filas en el patio frente al ala izquierda del edificio. Subíamos pausadamente por la escalera interior hasta los dos comedores. Ambos era similares salvo en la situación geográfica: derecha e izquierda del rascacielos de siete pisos que se elevaba firme y rígidamente hacia el cielo, ese cielo zamorano, pintado de azul turquesa con alguna pincelada blanca para romper la monotonía. No tiene semblanza. Igual que los anocheceres del mes de junio contemplados desde las ventanas interiores del comedor del ala izquierda en plena gritería de la cena. Los botes de Cola Cao maternos, colocados en la repisas de las ventanas, estorbaban la visión del crepúsculo que se combinaba todas las gamas de rojizos y azules enmarañando figuras que rompían el tiempo. Eran los días previos a los exámenes de reválida. Retornados a su casa los de cursos inferiores, éramos los privilegiados que gozaban en solitario del total de instalaciones, la relajación parcial de la disciplina y, sobretodo, la ilusión por el próximo verano.

Todo ello se traducía en una excitación tan sólo comparable a la que exhibíamos los días de lluvia.

Continuará...

viernes, 17 de octubre de 2008

Los cinéfilos vencimos en una batalla, que no la guerra (2ª parte)

En el momento de mayor intriga sonaron las palmadas salesianas que nos indicaba el fin con la pretensión de retornarnos a la realidad. Pero....La mayoría las interpretaron como producto del fervor y entusiasmo por la película No nos se movimos de las sillas. Petrificados y absortos salvo unos pocos. Insistió D. Julio en la retirada. Molestos despertamos del éxtasis para percatarnos de las circunstancias. Los cinéfilos concurrentes manifestamos su disgusto. Una protesta ordenada, casi una suplica que, quien la recibió, justificó con comprensión e indulgencia mediando por nosotros ante las altas magistraturas.

Apostaría que era otro hidalgo caballero, perteneciente a la saga de los cinéfilos, que en las tinieblas favorecía tan noble arte.

Resultado final: Excepcionalmente nos dejaron ver el final.

Gracias a San D. Julio. Gracias a San Hitchcock. Y gracias a las presentes y futuras negociaciones que fructificaron en algunas brillantes y agradables veladas de televisión nocturna.

Los cinéfilos obtuvimos gratia quasi plena.

Visionamos, presos de Vértigo, y a través de La Ventana Indiscreta de aquella TV, hermosas películas sin temor de estar Con la muerte en los talones.

Se acabó.....

viernes, 10 de octubre de 2008

Los cinéfilos vencimos en una batalla, que no la guerra. (1ª parte)

Escrita en Barcelona el 28 de abril de 2001

Un punto a nuestro favor…

Rondábamos nuestro 5º de bachillerato cuando iniciamos las primeras correrías dominicales en solitario. Un requisito indispensable: poseer la ansiada cédula paterna registrada y revisada por las autoridades salesianas competentes (léase permiso escrito y firmado por el padre para poder salir los domingos por la tarde).

También jugaba su papel un buen comportamiento durante la semana.

Pues bien, tras más y menos negociaciones en cuestión de horario de regreso, cabían dos posibilidades:

Una. Acudir al colegio a la hora nona dispuesto a devorar la acostumbrada sopa y pescadilla de la cena de los domingos.

Dos. Comparecer una hora después con derecho a vaso de leche y galletas.

Pero aquel domingo de primavera tenía una magia especial. Algunos de los cenados bajamos hasta el sótano, que hacia las veces de planta baja. A la derecha de las escaleras un pasillo que conducía hasta las salas de recreo de 5º curso. Abrimos la puerta de doble hoja, que daba a una espaciosa estancia, presidida por un pequeño giradiscos con altavoces a ambos lados, el estereofónico, que tantas tardes de gloria y conocimiento musical nos había dado. Detrás tres amplias ventanas de carpintería de aluminio. El majestuoso aparato, allí en el silencio, susurraba sus ondas lascivas incitándote a participar en el juego lujurioso que emprendían su masculino sonido y femeninas notas musicales. No os dejéis engañar es la omnipresente erótica de la música.

Atravesamos rápidamente el espacio para dirigirnos a una segunda puerta de igual característica y situada frente a la primera. Allí reposaban las sillas de fórmica marrón alineadas perfectamente como si de un cinematógrafo se tratara. Y al frente, en un aparador apoyado en cuatro zancos a modo de mesa atalaya y a la sazón de los años, nos oteaba desde lo alto un maravilloso e ingenioso artefacto, el televisor.

Tras las últimas noticias del Telediario con sabor a régimen la anunciada la película Los Pájaros, del intrigante y misterioso Alfred Hitchcock. Nueve y media de la noche. Recuerdo contemplar junto a Salvador G. Narváez las primeras escenas en blanco y negro. Los merodeantes del salón caían seducidos por la incertidumbre y el suspense. Observábamos todos con temor los graves ataques de las aves a los niños que salían del colegio o a los mismísimos protagonistas Rod Taylor, Tippi Hedren y Jessica Tandy. Inexplicable. Los pájaros invadían el pueblo y los televidentes iban in crescendo en aquella sala según llegaban del paseo dominguero.

Continuará...

jueves, 18 de septiembre de 2008

¡ Aquellos 24 de mayo...! (final)

Por alusión (3º C)

A la mañana siguiente, entre las ocho y las ocho y media, Don Félix, alias "el Führer", pasó por las diferentes aulas. Con tono trágico, más iracundo que emocionado, más autoritario que apenado, dijo: “SE HA COMETIDO UNA BLASFEMIA”. Creía que nos rasgaríamos las vestiduras nada más oír blasfemia. Pero al contrario. Nos mirábamos arrugando las comisuras de los labios hacia abajo dibujando una mueca similar a los bigotes de Tejero. Caras de ignorantes. Y a medida que iba explicando tamaño drama según su punto de vista, nos íbamos tranquilizando. Las comisuras de los labios descendían prolongándose hasta alcanzar la punta de los zapatos.

Don Matías, el tutor de 3º C asentía cabizbajo. No sé si de vergüenza ajena o de aceptación. De lo que si estoy seguro es que no se hubiera atrevido a enfrentarse a Don Félix. ¡Cualquiera!. Y menos él. A simple vista, era un hombre de la tierra, temperamental, menos cultivado que el resto de la comunidad y bastante más tosco tanto de hecho como de palabra, sustituyendo esta última por un buen guantazo con cierta frecuencia. ¡Como Dios manda!.

Don Félix se explayó. Se creía en posesión de la verdad y en esta ocasión pintaban oros. Había que aprovecharla. No se hubiera perdonado a si mismo que se le escapará la oportunidad de amedrentar a unos muchachos de doce o trece años. Se necesita tener.....para calificar eso de blasfemia. Pues bien, no tuvo bastante con el discursito. Durante un mes nos obligó a rezar cada mañana para desagraviar tamaño pecado. Hacer una colecta obligada para reparación de la imagen. Y descubrir a los supuestos autores de la blasfemia. Para ello utilizaba todos los medios disponibles. Presentarse voluntariamente para evitar el castigo común (como si no fuera suficiente castigo los rezos y la colecta). Delatar, bajo amenaza, a los compañeros que se creía que pudieran haber cometido semejante injuria o se les hubiera visto de hecho o merodeando por los alrededores. El ridículo no tiene parangón ( CLL,5,1).

Salieron culpables debajo de las baldosas, del sintasol verde, del...

Salieron culpables incluso de nuestra clase. Evitaré nombres.


domingo, 14 de septiembre de 2008

¡ Aquellos 24 de mayo...! (3ª parte)

A las cinco y media la merienda. Terminada la última ceremonia nos apresurábamos a coger los bocadillos que se repartían en la puerta de la iglesia que daba al hall del colegio. Atravesábamos las cancelas del portón del patio y corriendo girábamos a la derecha hasta llegar a la puerta. Una vez entrados los primeros se abocaban sobre la barra del pequeño snack y los segundos se amontonaban sobre los anteriores hasta formar un tumulto. En una lucha despiadada, entre gritos y señas, empujones y golpes, insultos y borborigmos los más afortunados conseguían llenar el chusco con mejillones en escabeche previo pago de diez pesetas según me parece recordar. La mayor dificultad estribaba en lograr ese objetivo antes de las seis de la tarde, cuando a toque de pito y por riguroso orden entraríamos en el salón de actos o teatro desde la puerta principal.

Durante la media hora disfrutábamos del ese gran patio para pasear mientras merendábamos. Allí sobre el suelo aquella imagen gigante descansaba de las muchas y pesadas ofrendas que le habíamos hecho, de los muchos y grandes pecados cometidos por los alumnos de este colegio. Reposaba con la majestuosidad de una pintura de Velásquez o Goya, con la plenitud del color y la gracia de la expresión sin expresión. Era un todo para el crédulo y un nada para el escéptico y el impío. Así que pronto llamo la atención de algunos. Inicialmente se percataron de ese desnudo blanco de la fibra sintética que rezumaba por la parte posterior de la efigie de María Auxiliadora. Algún temerario observó que al tocarla se desprendieran bolitas blancas que se precipitaban en el suelo. ¡Milagro!. Fueron acudiendo otros curiosos que miraban, palpaban y rozaban la imagen con la esperanza de obtener una de esas pelotillas blancas. No dio tiempo a más. Sonó el silbido de entrada al cine. Y allí quedo María Auxiliadora un tanto marchita, con algún diminuto y escaso agujero en su dorso que afeaba y debilitaba la cara de la figura. Había sido víctima de unos desaprensivos muchachos entrometidos y fisgones, que mordidos por la curiosidad, descubrieron el poliuretano. Los desvergonzados no vacilaron en descubrir que esta fibra sintética esta compuesta por polímeros que se trocean dando bolitas de diferentes tamaños. Así que se arriesgaron a tocar el reverso de la imagen con sus manitas para transformar aquella fibra en bolas de diferentes tamaños.

Continuará...

viernes, 12 de septiembre de 2008

¡ Aquellos 24 de mayo...! (2ª parte)

A las dos la comida. La carta habitualmente era variada. Contenía legumbres, patatas, filete de ballena, merluza, callos, pollo, etc. Nunca se incluían verduras. ¿?. El ágape de aquel día debió ser especial y adecuado a la celebración del colegio.

A las tres el paseo. Saldríamos toda la clase de paseo acompañados por nuestro tutor. Podríamos escoger entre Valorio o Valorio (ver nota abajo) para tomar el aire. En el parque nos encontraríamos con las niñas internas de otros colegios y la posibilidad de intercambiar alguna palabra. Como mucho una frase de dos palabras: ¡Tía buena! No pasaríamos el bochorno de ser exhibidos por plena ciudad como pastor con su rebaño. Los árboles, el río, el túnel del tren que atravesábamos sin el más miserable rayo de luz y sin la más mínima seguridad,.....

A las cinco la salve o las gracias. Se formarían filas frente a la puerta de la iglesia para admiración de los habitantes de Zamora. Emblema de la disciplina y el orden de nuestro colegio. Desde el coro nuevamente desentonaríamos un cántico divino. Aquel día en honor de la virgen como los nueve días precedentes. Nueve rosas. Una por día como ofrenda. Sin embargo aquel año era especial. En aquella novena agasajábamos con nuestros ofrecimientos a una María Auxiliadora gigante. Hecha de poliuretano o polietileno. Coloreada y galardonada por delante. Desnuda y blanca por detrás. Hermosa virgen a los ojos de todos. Humilde preparación de alma y más humilde de cuerpo. No habría más ceremonias en el exterior. A esas horas de la tarde, en el ocaso de la novena, yacía la imagen tumbada en el gran patio ajardinado de la Universidad Vieja. Sólo quedaba la traca final de las fiestas, la película, que en aquellas ocasiones solía ser un gran metraje en cinemascope. En mi opinión ese si era el auténtico alimento del espíritu. Te permitía estar fuera sin moverte de la silla. Salir sin ser castigado.

Continuará...

NOTA

Pulmón verde de la ciudad.

El Bosque de Valorio es la zona verde más importante de la ciudad de Zamora y verdadero pulmón verde de la ciudad. El bosque presenta un arbolado mayoritariamente autóctono con algunos elementos propios de reforestación. Se encuentra encasillado por la línea férrea a Puebla de Sanabria, la Nacional 122 y la zona deportiva de Valorio, en el

barrio de San Lázaro.

(Famoso túnel de Valorio y panorámica del mismo)

miércoles, 10 de septiembre de 2008

!Aquellos 24 de mayo...¡

Partido festivo entre profesores y alumnos

Escrito en Barcelona el 22 de abril de 2001

El agravio a la virgen. Se acabó la virginidad…

No sería capaz encuadrarlo en un año en concreto sino es por deducción. Las imágenes que recuerdo evocan un ambiente que, aseguraría, no sobrepasábamos los catorce. Por tanto, las postrimerías del mes de mayo del año 1968 con el adviento de la novena de María Auxiliadora.

Esta localización aproximada en el tiempo nos permitirá conocer y distribuir correctamente los papeles principales de los protagonistas de la historia de aquel veinticuatro de mayo.

Amanecimos a las ocho de la mañana, como correspondía a una festividad tan pomposa. Un sol radiante y un cielo azul celeste, zamorano de propio, únicamente visible desde esos lares, anunciaban una jornada memorable. Nos ajustaríamos al programa escrito e impreso que nos habían repartido.

Chocolate deshecho y pan con mantequilla a las nueve. Se podrá repetir. Misa solemne a las diez en la Universidad Vieja Don Juan Bosco. En el coro, allá en lo alto, Miralles y yo entremezclábamos los cánticos celestiales con voces gallipavos. Después toda la mañana dedicada al deporte. Cultiva el cuerpo y aleja los malos pensamientos. Los privilegiados jugaran. Los espectadores mirarán. No se podrá formar grupitos en los alrededores. La misma consigna que en los recreos. Si no queréis jugar a fútbol paseareis sin formar grupos de más de tres. El sol de mayo es traicionero. Llegando el mediodía nos acercábamos al bar del San Fernando donde la Sra. María y su hija, una niña de nuestra edad, muy bien alimentada, coqueteaba con Enrique, mientras nos servia unas toreras picantes para los más atrevidos.

Continuará...

miércoles, 2 de julio de 2008

La disparidad de criterios enriquece al grupo...

Escrita en Barcelona el domingo 22 de abril de 2001


Mis Queridos ULZs:

Estos días han sido especialmente fructíferos en varios aspectos. A nivel personal, y gracias a esos pocos días de vacaciones, me siento más relajado. Lastima que esta sensación dura únicamente hasta el primer día de trabajo. Parece mentira. A nivel de grupo ULZ varias novedades. Primero. Se ha creado polémica. Segundo. Se han escrito memorias, que con vuestro permiso refreiré en el archivo-libro anecdotario. Ya os iré informando.

Polémica

El amigo De la Fuente, en su e-mail, señala algunas impresiones de la lectura de las “historietas”. Sin susceptibilidades. Me gustaría hacer una referencia a la misma para esclarecer las verdaderas intenciones. Siempre me ha gustado contemplar los hechos de la vida, especialmente el pasado, desde el prisma de la ironía (no cinismo), para atribuir un cierto tono de humor en detrimento de los tonos trágicos. No confundir con rencor o revanchismo. Hubiera deseado que entre líneas un genio sarcástico os embelesara. Prueba de ello es el cariño y dedicación con que escribo; la ilusión que me supone el próximo cita.

( Shiif!!!!! Shiif!!!!! En secreto os diré que, durante la primera llamada telefónica relativa a nuestro encuentro, mi familia me pregunto porqué daba botes en la silla ).

Pero este no es motivo de polémica. (Dicho, queda aclarado). La interpretación que haces sobre nuestra estancia y sus ventajas e inconvenientes merece más discusión, pues no tenemos el mismo punto de vista. Observo esos años desde el presente. Tengo en cuenta el entorno político y económico, pero no puedo estar de acuerdo contigo, amigo De la Fuente. Es como ver una botella medio llena o medio vacía.

El derecho a la cultura forma parte de la declaración de los derechos humanos y es un principio de igualdad. Nuestros tutores, en general, predicaban la caridad cristiana pero esgrimían la vara moral y física frente a las travesuras de unos adolescentes, tratando de impedir – sin conseguirlo - su desarrollo personal e intelectual. Los curas eran sometidos a una doble dictadura eclesiástica y política ejerciendo de cómodos carceleros en busca del beneplácito y privilegio de régimen salvo contados profesores, que en una actitud valiente rompían esquemas (ya nombrados con anterioridad). Otros, más afortunados obtenían las becas o sus pecunias sin necesidad superar notas medias y sin alejamiento de ambiente familiar solo por acercamiento o favor político. Y esto, amigo De la Fuente, no es rencor ni resentimiento ni aversión. Es mi verdad. Una verdad, que, como te decía en otro e-mail anterior, me permite evitar caer en lo que para mí son errores que han cometido conmigo. Recordar no es odiar o no perdonar. Es un aspecto de la historia, que puede ser analizado.

Dejo para polémica, recordándote que solo soy un mal contador de anécdotas, con espíritu burlesco, dejando en mi platillo solamente lo positivo y el agradecimiento de vuestra amistad y el de algunos tutores.

martes, 24 de junio de 2008

Razones para un conflicto...

¿Por qué?

Como en la adolescencia el apetito nunca falta apuntamos como primera causa la mala calidad de la comida. Quien no recuerda con pavor los filetes de ballena, los callos,...que acostumbrábamos a recibir, nada más salir de la cocina, con hábitos propios del western. Pañuelo atado cubriendo boca y nariz. Aquí se masca la tragedia.

Desde luego no era una causa muy romántica ni quijotesca. Pero era una de las que más nos preocupaba y unía. Es más la compartíamos todos. Así que fue aceptada por UNANIMIDAD.

¿Cómo?

El cómo era difícil de discernir. Muchas voces. Muchas opiniones. Muchas negaciones. Hasta que una voz solitaria dijo: ¿Porque no hacemos una huelga de hambre? La forma de expresión era coherente con la causa, así que nos pareció una brillante idea. UNANIMIDAD con excepciones.

Como personas razonables que intentábamos ser decidimos que Miguel, persona extremadamente delgada, quedaba exenta de la huelga por voluntad popular.

En este punto cabe hacer mención homenaje a De la Rosa, autor de esa idea “huelga de hambre”, en quien, posteriormente, se volcarían todas culpas. Pero ese es otro capítulo.

¿Cuándo?

Ya. No podíamos retrasarnos más. Además, debería durar tres días para que la manifestación fuera suficientemente trascendental y significativa. A los veteranos del San Fernando nos quedaría el consuelo de dejar boquiabiertos a los enanos de los otros cursos. Menudo pasmo se iban a llevar. Y los curas..... Suscitaran la sedición pensarían en sus adentros.

De esta manera y con estas intenciones, la decisión firme entre dientes, comunicábamos al resto del curso el irresoluto fallo-sentencia para que fueran preparándose, pues aquel mismo mediodía daríamos muestras de ello haciendo pública nuestra actitud.

Preparativos.

Pero una cosa son las formas y otra los fondos. Y al igual que quien va a iniciar una dieta de adelgazamiento, primero hace un gran ágape de despedida, nosotros recolectamos los bocadillos de la hora del almuerzo vaciándo consecutivamente las cestas situadas el los márgenes del final de la escalera que conducía al patio. Quien se encargaba de su reposición no podía creer aquello. ¡Qué apetito más extraordinario!. ¡Qué sanos que están estos chicos!. Incluso quien no desayunaba nunca cogía dos bocadillos.

A la hora de subir a clase nuestros pudendos bolsillos rebosaban haciendo notorio los paquetes situados entre nuestras caderas. Seguro. Aquellos bultos, entre bocatas y otros, eran proporcionales al valor para ejecutar la huelga prevista.

Para todos los que tiramos de l'estaca

lunes, 23 de junio de 2008

Algo se estaba cociendo...

Una mañana soleada de primavera (¡Qué bucólico!), antes de la hora del almuerzo, sobre las diez, el profesor de ¿? no acudió a clase de 5ºA.
El ambiente rezumaba energía y vitalidad, que apremiaba ser plasmada en una mínima expresión.
Alcalá de Henares había iniciado una huelga por no se sabe bien que motivos (aunque no interesaban demasiado). Lo único que contaba era el valor que demostraban en su decisión. Razones había infinidad. Sólo tenemos que imaginar el entorno político.
Los nuevos recibían noticias de sus antiguos compañeros, que nos transmitían con el orgullo propio del que tiene un amigo famoso, artista o aventurero. Entre los veteranos del San Fernando, si el asombro se materializara hubiéramos derrumbado por sobrepeso los dormitorios de la quinta planta. En el cenit de esos días se acercó hasta el colegio un expulsado de Alcalá, que consiguió hablar con alguno de los nuevos, no sin la consiguiente reprimenda de nuestros tutores.

Aquélla mañana los ánimos no estaban para “veladas” (argot: veladas =fiesta y jolgorio durante la hora de clase). Había que exteriorizar esa solidaridad y a la vez demostrar que nosotros también teníamos valor suficiente para una hazaña de ese tipo. Que no nos dejábamos amedrentar por nada ni nadie.
Se propuso una asamblea y concientes de la situación decidimos hacer huelga. No quedaba tan claro una serie de cuestiones: ¿por qué?, ¿cómo? y ¿cuándo? Y fuimos resolviendo de esta forma.
Continuará…

martes, 17 de junio de 2008

¡Éramos pocos y parió la ...!

L0s mayores y los nuevos de Coruña

Año 1969. La Laboral crecía con nosotros. No se trata de un orgullo mal entendido. Es cierto. Ese año se estrenó el bachiller superior Suponíamos una nueva apuesta y aventura para el colegio. En el futuro inauguraríamos cada uno de los cursos que realizábamos, y aquel año un flamante quinto de bachiller. Seriamos los mayores del San Fernando per secula seculorum.

Sólo un detalle. En segundo curso se requería cuatro aulas de cuarenta y tres alumnos. Ciento setenta y dos alumnos en total. En quinto con dos aulas nos sobraba. Se admitió traslados y nuevos alumnos para completarlas (entre ellos nuestro buen amigo Manuel Prieto).
Y así fue que nos encontramos dos grupos. Los veteranos del San Fernando frente los nuevos veteranos de la Universidad Laboral de A Coruña (Crucero Baleares).

Esos “nuevos” no nos inspiraban excesiva confianza. La fama de su Laboral les precedía. Profesorado seglar, escasez de disciplina, huelgas, rebeldías (anarquía total, como si fuera algo malo), etc. eran las ideas que se habían divulgado en nuestro colegio, aparentemente sin ninguna intención. Nosotros, acostumbrados a la disciplina, al golpe de pito y palo, como garantía de seguridad, mirábamos a nuestros nuevos compañeros con recelo.

Collazo, Pulido, Chus, Miki, Retortillo, Barreiro, Zapatería, Cameselle... [Permitirme la licencia de no mencionarlos a todos). Para colmo casi todos gallegos, circunstancia que acrecentaba su unidad. Más grandes físicamente y más maduros, ya que venían del bachillerato laboral.

El curso estaría sometido a dos núcleos de poder: Zamora-Coruña. ¡Que empiece el partido.....! ¡Que gane el mejor!

Pero las cosas pintaron de una manera insospechada para nuestra buena comunidad religiosa. Los dos núcleos se dispersaron. No hubo enfrentamiento sino integración. El recelo se convirtió en curiosidad. La curiosidad en admiración. La admiración en inquietud. Y la inquietud en... (esperad un poco). De esta manera, aquellos “elementos nuevos” venidos de fuera pasaron a convertirse en amigos.

Y ahora, mézclese esa amistad con el espíritu de rebeldía propio de la edad, el sentido del compañerismo, las experiencias acaecidas hasta la fecha, la convivencia del internado, la necesidad de autoafirmación....Y se obtendrá....una buena siembra, que a los pocos meses daría su fruto. Y sería hacia el mes de marzo, cuando ya habían transcurrido unos seis meses de cultivo, cuando aparecieron los primeros brotes.

Para los "sedientos" gallegos

sábado, 7 de junio de 2008

¡Ser humildes nos engrandece!

Escrita en Barcelona el 8 de abril de 2001

Mis Queridos ULZs:

He sentido un sincero arrebato de humildad.
A raíz del prologo de mi última epístola recibí algunos e-mails que me han ... [cualquier definición me parece una cursilería, pero, así, entre paréntesis, para que nadie se enteré ] conmovido. Decir gracias suena a lo mismo. Mejor: vaya amigos más incondicionales. Quien deba darse por aludido que lo haga sin la menor duda. Gracias.

Y digo humildad que es como decir vergüenza. No soy un virtuoso de la pluma. Entre nosotros hay gente con verdadera capacidad. Tengo algunos nombres en mente .... Yo, simplemente, me definiría como un artesano del carboncillo. Ni eso. Pero con dos motivaciones (sin ambigüedades que os conozco):
Una. Mi memoria, entendida como la satisfacción de haberos tenido presentes ahora y en muchas otras ocasiones.
Dos. El placer de explicar, refrescar y compartir mis recuerdos con vosotros.

Bienvenida: Tres últimas adquisiciones (Miki, Rivera y De la Rosa) para este grupo de amigos ULZ. Bienvenidos, amigos. Suelo remover conciencias una vez por semana con mis epístolas. Me dedico a recolectar fotos del pasado para reunirlas en un CD, que visionaremos en nuestra próxima cita y, finalmente, fundamos un CLUB privado de Chat en el que, teóricamente, nos reunimos una vez por semana para charlar. Estoy a vuestra disposición para esto y cualquier cosa que se preste. Un saludo particular.

Derecho a la pataleta y disculpa.

Últimamente no ando muy sobrado de tiempo. El trabajo, entre 10-12 horas diarias (siempre igual) y un curso, los viernes y sábados, que se acabará el próximo mes de mayo con su correspondiente examen, me tienen algo aco..........ngojado.
Me perdonaréis una cierta irregularidad en el correo de este mes (Según circunstancias).

Pues bien. Que no se os ocurra que voy a dejaros tranquilos. Tengo algunas “historietas” en ese lápiz de carb(r)oncillo, al que hoy le sacaré punta con algo más reciente......(si cabe)
Continuará...

Dedicada a cada uno de vosotros...

miércoles, 28 de mayo de 2008

De alguna manera nos marcaron...

Escrita en Barcelona el 1 de abril de 2001

Mis Queridos ULZs:

Espero no aburriros con mis “historietas”. Pero empiezo a dudar. Tan sólo uno o dos comentan algo al respecto. El resto se mantiene al margen. Si esto sigue así me hundiré en la duda y en el silencio.

Vuelvo a hundirme en el abismo del pasado...


Ni un adiós después de seis años... Mis favoritos como en Windows.


Cabra Loca era el director del San Fernando. Siempre sonriente paseando por el asfaltado. ! Buenos días! !Buenos tardes! ¡Adiós! Nunca triste. El saludo en los labios. Desprendía felicidad. Ese era el motivo de su apodo. Lo descubro ahora. Por otro lado, Don Ángel. Sumamente educado y prudente. Con su saber hacer impuso el saludo. Voz suave. Bien peinado. Creo que hasta unas gotas de agua de colonia. Ambos dispuestos a escuchar e, incluso, a respetar a unos adolescentes imberbes y algunas veces impertinentes. Ambos eran auténticos, es decir, actuaban por su natural haciendo lo que realmente sentían. Vuestra experiencia pone de manifiesto que no es un caso frecuente.

Don Antonio Agüero. Tímido, divertido y noblote. Creo adivinar que se sentía cerca de nosotros dada su juventud. Poco amigo de broncas. Seguía directrices. Frase celebre: "Bebéis la leche como las vacas de Asturias"(cuando arrimabas los labios al borde del vaso para absorber la leche evitando que se derramase). Tuve ocasión de conocerlo como estudiante del teologado de Salamanca, en mis escapadas con Navas los fines de semana a esa hermosa ciudad. Entonces se convertía en buen compañero y amigo, aunque algo proteccionista en las reuniones nocturnas.

Don Fernando. No sé que es mejor recordarlo como profesor de mates o cinéfilo. En este último aspecto compartí con él la creación del cine club de la tarde de los miércoles. Nos reuníamos en la Uni Vieja dos alumnos de maestría, otro que no recuerdo de nuestro cole, D. Fernando y yo. Escogíamos la película que se proyectaría la semana próxima. Se pagaba con las 25 pts. que se habían colectado entre los socios. Pipermint Frapé, La Caza,...Se ve el gusto de Don Fernando por Saura. Para aquellos años todo un progresista si se pudiera llamar así, si no fuera por....... Un domingo por la tarde, mientras Don Fernando hacía cola, nos vio salir del cine "Arias Gonzalo" (?), en el que proyectaban "El manantial de la doncella". Le pareció intolerable. Se acabó aquella buena disposición y tolerancia. Que absurdo. No comprendió que la pasión por el cine, que todavía siento, no era de su exclusiva.

La lista debería incluir a D. Félix, D. Vicente, D. Saturnino, D. Fausto, D. Matías,....Pero no tengo la sensación de que en mí hayan representado nada más que disciplina y orden.

Seguro que debería ampliar la lista, pero no recuerdo a nadie en este momento. Lo lamentaré más tarde. Frases celebres entre el profesorado si que me acuerdo:

- "Punto positivo" - Profesor de mates. Daba puntos - enteros con los que subiría la nota mensual - al primero que resolvía los problemas que el consideraba .

- "Bacinilla. Es Vd. una Bacinilla”. Así llamó a un compañero (que no quiero identificar) el pijoleto del Prof. De Ciencias. Poco después caso con la de literatura. Sin embargo no valoró que atacar a uno de nosotros tenía un precio. Máxime si era injusto como en este caso. Lo pago durante el resto de su estancia.

- El Prof. de Física. Podías hacer y deshacer que ni se inmutaba. Paseaba entre los pupitres sin cesar durante toda la hora, confeccionando una forma de C. Que aburrido! Me extraña que el suelo no quedara marcado.

- D. Elvira (Prof. de francés). Sobrina de Cabra Loca. Para ella todos los alumnos, cuando salíamos a la ciudad, solo pensábamos en ir de "Vía Crucis" (= tomar chatos de vino de bar en bar). Pobre mujer. No se había dado cuenta que hay cosas más importantes en la vida. Quizás a estas alturas ya lo habrá descubierto....

- D. Humberto - Prof. De Historia y Director de cine -. Discutiendo afablemente con el Prof. de Ciencias en la puesta del ascensor para cederse la entrada. ¡Y que clases!. Parecían películas.

- D. Manolita,....Y muchos más.

No he olvidado a Don Julio. Simplemente quería dejarlo para el final. He de confesaros que ha sido una de las personas de aquellos años que más me ha influenciado. En positivo, por si albergabais dudas. No dejaré de criticarle sus antojos y sus histerismos ocasionales y poco contenidos. Pero si a las personas las valoramos por su fondo no tengo dudas en otorgarle buena nota. Creo que era un hombre que se sentía bien con nosotros. Que elegía nuestra compañía. Tenía necesidad de comunicarnos sus inquietudes. Diría que tenía sus más y sus menos con el resto de la comunidad. Perdonad mi subjetivismo, pero parte de los valores que nos inculcaba siguen prevaleciendo en mi vida. Creo que en aquel tiempo de adolescencia los principios altruistas y la inquietud social tenían un carácter prioritario en una mayoría de nosotros. Con D. Julio fortalecimos conceptos. Por otro lado, descubrimos aspectos tanto en la literatura como de la filosofía que hablaban un mismo lenguaje. Nos preparó para la “vida social" y para la universidad. Participó en cualquier evento como uno más. Y sino leed algunas cartas y veréis que esa preocupación social, esa solidaridad, ...hizo mella en muchos de nosotros.

Su histrionismo le traicionó. Un día cometió el mismo error que el profesor de ciencias. Nos dolió tanto por el hecho como por el que lo había cometido. Don Julio. No podía ser. No estaba acorde con sus enseñanzas. En aquel momento nos vimos obligados a responder así para ser consecuentes con lo que nos había predicado.

Nos fuimos de la laboral sin despedirnos del él. De nadie. Únicamente me despedí de D. Ángel. Era algo especial. Cabra Loca no estaba.

Ni un adiós después de seis años de convivencia.

"Y ná más, que seré breve pa no cansá".

Carlos

Más de cien palabras, más de cien motivos...