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jueves, 14 de abril de 2011
Ahora que se acercan las elecciones...
¿Hay que consentir este abuso? Abre estos enlaces - 1 - 2 - 3 - 4 - y lee para no olvidar qué clase de políticos tenemos.
domingo, 13 de febrero de 2011
Encuentros
Todo se mueve en este mundo y gracias al movimiento se van juntando los distintos ULZ repartidos por nuestra gran geografía. Y para muestra un botón; desde Valladolid, Navarra, Santander y Madrid... Acompaño una canción compuesta por Chus y que no tiene desperdicio. Es un orgullo teneros como amigos
domingo, 16 de enero de 2011
Un auténtico bien cultural
Hace tiempo que los expertos calificaron el de la Universidad Laboral como el mejor edificio zamorano del siglo XX
El edificio de la «Universidad Laboral» de Zamora, en el que se construye ahora el centro de congresos, es a los ojos de cualquiera uno de los inmuebles más singulares y representativos de la capital, y ya hace tiempo que los expertos lo calificaron como el mejor edificio zamorano del siglo XX. Sin embargo, ningún reconocimiento oficial, en una ciudad en la que abundan las catalogaciones exageradas y sin apenas más méritos que la mera antigüedad, adorna la obra fruto de la iniciativa de un zamorano ilustre, Carlos Pinilla, que tanto hizo por su tierra y al que no se le ha reconocido suficientemente su dedicación.
Y es que la «Universidad Laboral» pertenece a los tiempos del franquismo, motivo para que resentidos, oportunistas y demagogos hayan negado a esta institución cualquier valor ya sea el arquitectónico de su edificio o la importante labor cultural, educativa y social que cumplió en su día y ha seguido cumpliendo tantos años después. Los mismos que niegan siempre cualquier otro fruto de la época y del anterior régimen. Que haberlos, los hubo. En sus memorias. «Como el vuelo de un pájaro» cuenta Pinilla como la justicia social fue la auténtica impulsora de la obra que en Zamora se continuaría, además, y dentro del ámbito rural con la «Granja Escuela Florencia».
Tras mucho tiempo de olvido y abandono, parece que se vuelve a contar con estas dos instituciones que fueron señeras en la provincia. Y ahora, en una iniciativa digna de toda loa, la Comisión del Patrimonio ha solicitado que sean incluidas y declaradas ambas como bienes de interés cultural, la Laboral como el monumento que es y la «Granja Florencia» como conjunto etnológico enclavado en un paraje singular. Qué menos. Así que es de esperar, porque ello resultará de estricta justicia, que ambos edificios consigan de modo oficial la calificación pretendida que situará a la «Universidad Laboral», obra del arquitecto Luis Moya, como un bien relevante, de interés arquitectónico, histórico y técnico, además de cómo un inmueble muy representativo del momento social e ideológico de mediados del siglo pasado, según precisan los miembros de la Comisión, que consideran que todo el conjunto debe ser debidamente conservado y protegido para su legado a las generaciones futuras.
Con el centro de congresos, la «Universidad Laboral» volverá a cumplir otro cometido más, de servicio público y volverá a estar muy presente, tanto como entonces, cuando contaba con mil alumnos, en la vida de la ciudad. En cuanto a la «Granja Florencia», que dependía de la propia «Laboral», y que fue escuela de capataces y tractoristas y sirvió de escenario a la mejora de razas ganaderas autóctonas, al menos la Diputación ha arreglado últimamente el tramo de carretera, una de las que se hallaba en peor estado de la provincia y el paraje ha recobrado algo de la singularidad anterior. La recuperación plena y sin ambages de ambas instituciones, tan ligadas a la reciente historia de Zamora, es una buena noticia y su esperada declaración como bienes de interés cultural servirá para así reconocerlo.
Y es que la «Universidad Laboral» pertenece a los tiempos del franquismo, motivo para que resentidos, oportunistas y demagogos hayan negado a esta institución cualquier valor ya sea el arquitectónico de su edificio o la importante labor cultural, educativa y social que cumplió en su día y ha seguido cumpliendo tantos años después. Los mismos que niegan siempre cualquier otro fruto de la época y del anterior régimen. Que haberlos, los hubo. En sus memorias. «Como el vuelo de un pájaro» cuenta Pinilla como la justicia social fue la auténtica impulsora de la obra que en Zamora se continuaría, además, y dentro del ámbito rural con la «Granja Escuela Florencia».
Tras mucho tiempo de olvido y abandono, parece que se vuelve a contar con estas dos instituciones que fueron señeras en la provincia. Y ahora, en una iniciativa digna de toda loa, la Comisión del Patrimonio ha solicitado que sean incluidas y declaradas ambas como bienes de interés cultural, la Laboral como el monumento que es y la «Granja Florencia» como conjunto etnológico enclavado en un paraje singular. Qué menos. Así que es de esperar, porque ello resultará de estricta justicia, que ambos edificios consigan de modo oficial la calificación pretendida que situará a la «Universidad Laboral», obra del arquitecto Luis Moya, como un bien relevante, de interés arquitectónico, histórico y técnico, además de cómo un inmueble muy representativo del momento social e ideológico de mediados del siglo pasado, según precisan los miembros de la Comisión, que consideran que todo el conjunto debe ser debidamente conservado y protegido para su legado a las generaciones futuras.
Con el centro de congresos, la «Universidad Laboral» volverá a cumplir otro cometido más, de servicio público y volverá a estar muy presente, tanto como entonces, cuando contaba con mil alumnos, en la vida de la ciudad. En cuanto a la «Granja Florencia», que dependía de la propia «Laboral», y que fue escuela de capataces y tractoristas y sirvió de escenario a la mejora de razas ganaderas autóctonas, al menos la Diputación ha arreglado últimamente el tramo de carretera, una de las que se hallaba en peor estado de la provincia y el paraje ha recobrado algo de la singularidad anterior. La recuperación plena y sin ambages de ambas instituciones, tan ligadas a la reciente historia de Zamora, es una buena noticia y su esperada declaración como bienes de interés cultural servirá para así reconocerlo.
JUAN JESÚS RODERO
lunes, 10 de enero de 2011
El Madrid de Gabriel
Aquí os presento un excelente trabajo fotográfico de Gabi que merece la pena contemplar y disfrutar de su visión de "El Retido" madrileño.Te felicito compañero.
lunes, 20 de diciembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
De nuevo un encuentro... en Sevilla
Encuentro Sevilla 2010
Fieles a su cita con la Sevilla otoñal, nos encontramos junto al Archivo de Indias y desde allí, después de los correspondientes abrazos y “besitos”, nos dispusimos a empezar un loco fin de semana que sólo los que nos conocen se podrán imaginar.
A pesar de hacer una noche ventosa y lluviosa, no había local que se nos resistiera; desde la primera copa se sabía que la noche iba a ser muy dura y la competencia mayor. Por culpa de la lluvia todo estaba a tope y el ambiente era inmejorable. Corrió el jamón, las puntillitas, el revuelto de setas, la carrillada..., y nada mejor para acompañar que una buena copa de manzanilla de Sanlúcar, bien fría, por supuesto.
Al día siguiente, sábado, se nos unió nuestro querido “compi” Miguelito Espina, almonteño por más señas y ni la lluvia nos puso barreras para recorrer la Sevilla añeja de nuestros antepasados. Bares, tabernas, cafeterías, bares de copas… no hubo un solo lugar que nuestros cansados pies no anduvieran. Y el colofón fue la visita al mesón del pulpo, donde nos recibieron con los brazos abiertos… y las hubo que abrieron hasta las piernas para calentar el ambiente. Noche fría pero corazones calientes.
Gracias de todo corazón por venir a Sevilla cada año en otoño.
domingo, 14 de noviembre de 2010
El cielo, en el otoño de la eternidad
Queridos amigos:
Mucho me hubiera gustado asistir este junio al reencuentro con vosotros en Zamora, pero no creo que pueda. Tengo mucho trabajo, estoy cambiando la instalación eléctrica a la casa. Ya sabéis cómo disfruto teniendo cables entre mis manos. De aquellos años en la laboral no son muchos los recuerdos que me quedan, son vagos algunos, otros algo más nítidos. Pero agradables casi todos, salvo esos que Calderón ya ha reseñado con maestría y todos sufrimos con paciencia.
Me veo alrededor del patio con Pacho y algún otro compañero, viendo cómo algunos dabais patadas al balón y sudabais como cosacos mientras yo me fumaba mi cigarrito tranquilamente. Ahora que lo recuerdo, qué cabroncete el Pacho, cómo me jodió el que me pusiera el sobrenombre de “guapo chicago”. Siempre supe que no era una belleza pero de ahí a llamarme “guapo chicago”. Aunque a fuer de ser sincero nunca me importó. Me sentí bien conmigo mismo desde pequeñito.
Me acuerdo de la cara que pusieron algunos compañeros el curso en que me oyeron con sorpresa hablar un francés más que digno, cuando en el curso anterior me expresaba en esa lengua tan mal como cualquier otro. La profe, la Elvirita, la sobrina del director, no daba crédito y no tuvo más remedio que preguntarme que qué había sucedido durante el verano para mejorar tanto mi nivel del francés. “Nada, qué va a ser, que he estado trabajando en Francia y allí se habla francés”, respondí sonriente y un poco ufano de ser protagonista de clase, yo que no solía serlo.
En COU me encantó participar en la obra “Escuadra hacia la muerte” con Retor, Dela, Collazo, Pajares, y demás amigos. Cuando me pidieron que me encargara de la luminotecnia, me sentí contento por ello. Y disfruté mucho. Cómo me acuerdo del día que fuimos al colegio de monjas del “Amor de Dios” y poco antes de empezar la representación, nos quedamos a oscuras. En esos momentos se nos vino el mundo encima, pensábamos que no la representaríamos, con la ilusión que nos hacía a todos. Pero ahí estuve bien, ¿eh chicos? Con la luz de ambiente del teatro y un enchufe, un foco que nos prestaron las monjas y poco más, logré que hubiera en el escenario la suficiente claridad como para que Retor, que no se había aprendido todo el papel, pudiera leer el diario que iba escribiendo mientras los otros soldados dormían. Al acabar me dijo que las había pasado putas porque la verdad es que había muy poca luz y no veía bien lo que leía.
Después de aprobar COU, me fui como otros muchos de vosotros a Salamanca, mi tierra querida, y allí me dediqué, más que a estudiar, a otros menesteres que no merece la pena que recuerde. Baste con deciros que conocía mejor los bares del barrio chino que las aulas de la facultad. Así que, como pasaba el tiempo, y el dinero escaseaba y no veía salida por ninguna parte, decidí que lo mejor era preparar oposiciones a policía y, como me gustan tanto los cables, me hice uno más de los denominados “Tedax”.
Este hecho iba a ser importante en mi vida. Tanto que sacaron mi fotografía un 25 de mayo de 1989 en “El Adelanto”, el periódico de Salamanca. Desde entonces me he retirado del mundanal ruido.
Mi mujer y familia siguen bien, como espero y deseo que también la vuestra lo esté.
Un abrazo a todos y hasta siempre.
José María Sánchez.
(Santander a 15 de noviembre de 2010. Con sumo respeto y el máximo cariño para José María he escrito esta semblanza que espero que no moleste a nadie.
José Retortillo
martes, 2 de noviembre de 2010
¡Qué solos se quedan algunos muertos!
Es primero de noviembre y el cementerio está paradójicamente vivo. Mujeres vestidas de negro o con ropas oscuras van limpiando desde primeras horas del día las losas de las tumbas de sus familiares muertos. Al lado van quedando tiradas las flores secas con que fueron adornando las tumbas a lo largo del año. En un recipiente con agua yacen las nuevas con las que mostrarán el cariño que aún tienen por los seres que se han ido. Frotan con fuerza y sacan brillo al mármol blanco. Casi todas las tumbas tienen unas grandes cruces y bien labradas. Algunas incluso están presididas por la imagen de Cristo, con dos angelotes a los lados, y con el nombre del difunto o difunta, además del año en que nació y en que murió, grabado sobre la lápida. Pero en un rincón, allí donde son enterrados los suicidas, no hay cruces ni lápidas ni nada que indique que efectivamente allí se encuentran los restos de esas personas que se sintieron hartos de vivir y se fueron por la vereda de la bruma y el silencio.
En ese rincón reposan los restos de dos hombres que tomaron la decisión de irse de esta vida con un intervalo de unas pocas horas. Incluso compartieron lugar de reposo anterior, pues estuvieron juntos en la sala donde el forense les hizo la autopsia. No sé si se conocían, es de suponer que sí, ya que vivían los dos en el mismo pueblo; aunque uno de ellos no era natural de aquel lugar, llevaba muchos años residiendo allí. El otro tiene una hija y desde el día en que murió, año tras año coloca algunas flores sobre el terreno donde reposa. Pero este año ha marcado las dos tumbas y las ha delimitado con unas piedras, y en la de su padre ha colocado hasta una cruz, sin nombre, que supongo habrá encontrado tirada por allí, y en la otra ha depositado con cierta ternura algunas flores; lo sé porque antes las ha besado.
Alguna de las mujeres que la acompañan la miran con cierta simpatía, no entienden por qué tiene que estar separada de las demás, arrinconada al fondo del camposanto. Pero ella no se siente desplazada; al contrario, halla su tarea digna como la que más. También habla con su padre como hacen las demás mujeres con sus familiares, y le dice lo que han crecido sus nietos, lo difíciles que están las cosas, que no hay trabajo, … y que se va porque tiene que hacer la comida, que llegará pronto Antonio y ya sabes cómo es, que le gusta comer a su hora. Se despide: "Adiós, papá. Volveré pronto, y te traeré las rosas nuevas que dará el rosal de casa".
Las demás mujeres se extrañan de que salga sonriendo del cementerio, pero es que ellas no saben que antes de darse la vuelta ha oído (está segura de ello) cómo el vecino de su padre le ha dicho:”gracias”.
Santander 1 de noviembre de 2010
José Retortillo
jueves, 28 de octubre de 2010
In memoriam
No quiero irme hoy a la cama sin tener un recuerdo de los compañeros que ya se han ido o se los han llevado; Se acerca el día de los difuntos y viene a mi memoria aquellos días de mi infancia donde se cuidaban y se acicalaban los camposantos para festejar que nuestros seres queridos habían pasado a mejor vida (desde el punto de vista cristiano).
Pasábamos la noche en el cementerio velando las tumbas y era normal las tertulias alrededor de los montículos de las tumbas hechas en la tierra, como en el lejano “oeste” americano.
Me vienen a la memoria compañeros que fueron como : José Manuel Izquierdo, zamorano, que una leucemia se lo llevo en 2º. José Mª Sánchez, salmantino, que una bomba de ETA nos privó de su presencia. Félix de la Rosa, palentino, que una terrible enfermedad le dejó sin el reencuentro allá por las calores de San Pedro. Y posiblemente, por desgracia, que se hallan quedado por el camino más compañeros que por falta de comunicación no sabemos nada de ellos.
Hagamos un alto en el camino y tengamos un momento de reflexión para que no mueran nunca en nuestros corazones.
SIEMPRE PRESENTES
domingo, 24 de octubre de 2010
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